Kiki Suárez

Kiki Suárez es una artista originaria de Alemania con una obra extensa que inició en los setentas al llegar al Estado de Chiapas. La gran mayoría de su trabajo, realizado durante más de treinta años, se encuentra plasmado en pinturas y dibujos. Fueron a través de estas dos disciplinas que halló una forma de expresar sus sentimientos e impresiones de una cultura muy diferente a la suya. Sus imágenes tienen una sencillez cargadas de información con información de la vida diaria que todos conocemos pero que no siempre, nos detenemos a observar. Su ansiedad al estar fuera de su lugar de origen y su imaginación le dieron fuerza para dedicarse a dibujar. Ha creado un universo de fantasía surrealista con personajes, animales, vegetación, seres extraños llenos de coloridos. Ha mostrado sus obras artísticas en Suiza, Guatemala, México, en Estados Unidos, Japón, Rusia, entre otros. Además que ha trabajado la acuarela en su técnica tradicional y al temple, ha experimentado con apliqué, escultura suave y collage digital, además de grabados.

1.- ¿Qué piensas del progreso de la mujer en las artes?

Leí que en los museos del mundo solo un 5% es obra de mujeres. No sé si ésta cifra sigue así de bajo pero la realidad es que las mujeres no muy figuran en el arte oficial. Fuera de lo institucional siempre han sido las más creativas: bordando, cociendo, cocinando y decorando. En Chiapas lo vemos con las muchísimas artesanas talentosas en el tejido, con el barro y bordando sus bellos trajes por ejemplo en Zinacantán, donde la moda cambia por las mujeres mismas cada 6 meses como en Nueva York o Paris o Roma. Falta mucho para que las mujeres ganen su lugar en el arte.

2.- ¿Entorno a qué reflexionas comúnmente, cuál es el común denominador en tu trabajo?

Los colores brillantes de mis más de 1800 imágenes llevan a imaginarnos la belleza de Los Altos de Chiapas y la vibrante cultura de México, mi país adoptivo desde hace casi 40 años. Mis imágenes expresan una y otra vez la belleza de la vida, al pintar me invento un mundo lleno de amor, amistad, solidaridad y  paz y expreso una profunda apreciación de la naturaleza y como todo en el universo esta interconectado. Mi estilo es sencillo, honesto, muy personal y al mismo tiempo universal: ilustro valores humanos que unen a personas de todas las diferentes culturas que existen en nuestro planeta. Mis pinturas expresan mi loca fantasía de una especie de mundo surrealista, lleno con amor y posibilidades de ser feliz. Sospecho que una parte de mí trata de animar a la otra, con cada pintura fantástica le digo a mi parte deprimida: “hay muchas maneras de ser feliz, sólo encuentra algunas nuevas si las antiguas ya dejaron de funcionar.” Una y otra vez pinto mujeres amigas. Me convertí en pintora y mujer de negocios, tengo mi pequeña galería KIKIMUNDO en Hidalgo 3 en San Cristóbal de Las Casas que mi hijo Daniel y yo manejamos, y desde hace 15 años también he regresado a mi otra pasión: la psicoterapia.

3.- ¿En qué momento de tu vida, dijiste quiero dedicarme a hacer imágenes?

¿Cómo fue Realmente nunca lo decidí conscientemente, simplemente se dio: Vine viajando a México, para 3 días a San Cristóbal, allí me encontré con mi futuro esposo, el fotógrafo Gabriel Suárez, y me quedé y toda mi vida cambió 180 grados de rumbo. Lo único que yo tenía claro antes de empezar mi viaje era que quería ser psicoterapeuta, en ese entonces estaba muy enamorada y, pronto me embaracé de mi primer hijo. Sin embargo,  empecé a sentirme extremamente solitaria. Michaela mi amiga había tenido que regresar a Hamburgo para terminar sus estudios. Yo aún gozaba con los colores y las sonrisas, pero me molestaba no poder sentarme a platicar con la mayoría de esta gente, porque no hablaba suficiente español. Si alguien no hablaba inglés o alemán, yo no podía comunicarme. Mi marido era un hombre dulce, pero tenía tantos amigos que de pronto me encontraba sola en la casa. Aún cuando este mundo me fascinaba profundamente,  empecé a sentirme muy, muy aislada. Era hermoso amar y sentirme amada por Gabriel, pero todos los días, cada vez con más dolor, extrañaba yo mis maravillosas amigas alemanas. Una noche que me sentía solitaria y triste descubrí algunos pinceles y colores en el escritorio de mi marido. Como no tenía nada más qué hacer me senté,  y empecé a pintar. Creo que pinté un gran árbol negro y le puse algunas casas y gente de muchos colores y hasta una fantástica serpiente alrededor de todos ellos. Mientras pintaba no pensaba yo en nada, sólo seguía mi mano y mi imaginación, y lo gozaba. Mi tristeza desapareció,  asombro y satisfacción la reemplazaron. Cuando, a la mañana siguiente, mi marido miró lo que había pintado, me dijo: ¡Esto está deberas muy bien Kiki, sigue pintando!

Si cualquier persona antes me hubiera dicho ¡Un día serás pintora!, me hubiera reído.  Pero ahora no tenía mucho más qué hacer. Siempre me había gustado escribir, de hecho escribía cartas, pero  tomaba semanas que llegaran a sus destinos y otras cuantas  para que yo recibiera  respuestas. Escribir parecía estar fuera de la cuestión. Me sentía  tan ansiosa de comunicar mis pensamientos,  dudas y sentimientos, y de repente  aparecía esta nueva alternativa: expresar mis sentimientos en una pintura. La persona que la viera podría entenderme sin necesidad de palabras.  Mi imaginación y mi ansiedad por comunicarme le dieron fuerza y dirección a mi mano: me dediqué a pintar. No conocía ningunas reglas sobre el dibujo o la pintura que enseñan en las escuelas de arte, todas mis reglas de combinación de colores se habían quebrado, así que nada me limitaba. Pintar parecía ser la única actividad capaz de alejar mi sentimiento de soledad. Descubrí que, al tener una hoja blanca de papel, un pincel y algunos colores, me sentía libre y muy invitada para crear cualquier mundo que yo quisiera.

4.- ¿Qué opinas de la escena artística actual en Chiapas?

Hay mucho talento y es difícil armar una vida alrededor del arte. Tengo LA GALERÍA en San Cristóbal hace 37 años y casi nunca hemos vendido arte, lo seguimos haciendo por puro amor al arte. Cuando se ha vendido: casi siempre hemos sido nuestros propios mejores clientes. Si, hay personas que tienen el dinero para comprar arte, pero no tienen ni la educación ni el gusto por el arte y me dicen: mejor me compro con éste dinero una chamarra de piel. Y much@s que sí tienen la sensibilidad de sentir que el arte nutre al alma, no tienen dinero. Por eso he empezado donar mi arte a espacios públicos en muchos casos.

5.- ¿Qué otras disciplinas te interesaría explorar?

Mi otra fascinación es – como dije – la psicoterapia, doy terapia individual, enseño meditación vopasana en mi consultorio ( La Fuente de Los Cambios, Tonalá 32 – casa sábado de 10 – 12. Y he empezado formar grupos de ayuda mutua al tema de Discapacidad, Cuidando a Cuidadores, Compartir la Experiencia de Cáncer y Afectad@s por Suicidio, también tenemos un grupo semanal de Filosofía . Tengo muchos temas que me fascinan.

6.- ¿Qué palabra utilizas con más frecuencia?

Amor y Amistad

7.- Menciona un momento del día que más disfrutes particularmente

Levantarme en la mañana, sentarme frente a mi jardín y tomar un café delicioso que mi super-esposo me prepara, mirar las flores, pajaritos y a veces ardillas

8.- ¿Qué te alegra?

Muchas cosas me alegran, especialmente cada vez que siento una profunda relación con otr@s seres human@s. Sufro de una enfermedad heredada de las retinas – Retinitis Pigmentaría – lo sé hace 8 años y observo cómo mis limitaciones crecen. Me alegro que todavía veo un poquito y que todavía aún con ésta Visión de Túnel puedo seguir creando arte.

9.- ¿Qué te indigna?

Me indigna cuándo una persona no respeta a otra. Escucho en terapia muchas historias así y en la mayoría de los casos hombres no respetan a mujeres. Eso me super-indigna y pensar que los muchos miles de años de la historia humana las mujeres han sido tratadas como mugre en casi todos los lados del mundo me indigna terriblemente.

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